¿Cómo conservar hierbas aromáticas frescas para aprovecharlas todo el año?

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Las hierbas aromáticas son ese tipo de ingredientes que igual no son fundamentales en una receta, pero hacen la diferencia cuando las utilizas. Su presencia (o ausencia) se notará fácilmente en las comidas, sobre todo si hablamos de aromáticas frescas. Pero, como todas las cosas buenas en esta vida, las plantas aromáticas frescas no duran en eterno. La buena noticia es que con algunos trucos sencillos podemos conservarlas para aprovechar su aroma durante más tiempo.

Opciones para la conservación de hierbas aromáticas

Existen varias formas de conservar las plantas aromáticas más comunes para cocinar. Los métodos más emplead¿Quieres saber cómo conservar hierbas aromáticas frescas en el congelador? Sigue estos sencillos pasos y tendrás tu provisión de aromáticas lista en pocos minutos.os son:

  1. El secado
  2. Conservas en aceite, vinagre o sal
  3. La congelación

Acerca de la primera opción para conservar hierbas aromáticas secas encontrarás todos los detalles que necesitas en mi ebook descargable Manual para secado de plantas aromáticas y medicinales.

La segunda posibilidad consiste en guardar las hierbas frescas bajo aceite o en vinagre para unos aliños aromatizados. Sin embargo, este proceso se tiene que realizar con muchísimos cuidados para evitar contaminaciones alimenticias e intoxicaciones. Por esto, prefiero la tercera opción.

A continuación, te explico cómo conservar hierbas aromáticas frescas congeladas paso a paso.

¿Cómo se conservan las hierbas frescas congeladas?

El proceso es muy sencillo y se puede aplicar a todo tipo de aromática, desde el perejil y la menta, hasta el tomillo.

¿Ya tienes un manojo de hierbas aromáticas listo? Pues, aquí van las instrucciones:

  1. Lava muy bien todas las hojas bajo el agua del grifo removiendo y separando las ramas para eliminar residuos de tierra o insectos.
  2. Coloca los ramilletes encima de papel de cocina limpio y elimina la humedad suavemente para no estropear las hojas. También, puedes aprovechar la centrífuga de ensalada que con un par de vueltas eliminará el agua en exceso.
  3. Elimina eventuales hojas dañadas y crea pequeños ramilletes con las aromáticas. Corta la parte final de los tallos para que quede todo bien uniforme.
  4. Guarda cada ramillete en bolsas para congelar limpias y enrollándolos como si fueran cigarros para eliminar el aire y dejar las hojas bien ordenadas. Alternativamente, colócalas en un táper limpio y con tapa.
  5. Apunta el nombre de la hierba en la bolsa de congelación con un rotulador permanente o una etiqueta.
  6. Guarda las bolsitas en el congelador.

¡Voilà! Si sigues estos pasos, en cuestión de 15 minutos ya tendrás tu pequeña provisión de plantas aromáticas frescas para aprovechar durante al menos dos meses. Puedes guardarlas por más tiempo, pero van perdiendo su aroma y al cabo de este período es mejor repetir el proceso con nuevas hierbas.

Para utilizar las hierbas frescas congeladas, simplemente saca la aromática que necesitas para cocinar y corta la cantidad deseada con un cuchillo o unas tijeras limpias. Cierra la bolsita y pon el resto de las hierbas de vuelta en el congelador.

También puedes optar por congelar las hierbas en aceite como te he explicado en este post sobre cómo conservar albahaca fresca.

Me encantaría saber qué opinas de este método para conservar las hierbas aromáticas frescas por más tiempo. Y si tienes algún truco o sugerencia puedes dejar tu comentario abajo 👇

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